La ruta del Albariño

Desde hace unos veinte años el vino de las Rías Baixas es uno de los valores principales de la gastronomía gallega. El que todos conocemos como albariño, por el nombre de su minúscula uva preferente, ha dado proyección internacional a Galicia y es un referente para la promoción turística. Se trata de un vino blanco fresco y ligero, que debes pedir para acompañar los pescados y mariscos de estos mares.

Sus cinco zonas de producción, en la provincia de Pontevedra, no se corresponden exactamente con el territorio de las tres rías: Arousa, Pontevedra y Vigo. En el interior, los valles del río Ulla delimitan una de las comarcas; en O Salnés los viñedos crecen entre los valles del Umia y el mar de Arousa; la subzona de Soutomaior se prolonga hacia el interior de la ría de Pontevedra y la ría de Vigo; y el río Miño baña las comarcas Condado do Tea y O Rosal, en torno ya a su desembocadura en el Atlántico.

Los viñedos crecen sobre suelos en su mayoría graníticos, a poca altitud, y se nutren de temperaturas cálidas en verano e inviernos húmedos. Ya que es tiempo de vendimia, te proponemos recorrer las dos zonas de mayor producción: O Salnés y O Rosal. Una, mezcla de señorío, marinería, playas prodigiosas y urbanismo desaforado; la otra, un tapiz de campos y viñedos, una calmada vega al borde del Miño.



SALNÉS Y EL MAR DE AROUSA

Para iniciar este periplo sal de Pontevedra por la carretera C-550, que bordea la costa. Es la vía más turística. Si prefieres rapidez y comodidad, coge la AP-9 hasta la salida 119, que conecta con la vía rápida VGR-41. La primera opción te llevará por los municipios de Poio, Sanxenxo y O Grove, y continúa por el litoral de Meaño, Cambados, Vilanova y Vilagarcía de Arousa. Son unos 60 km de recorrido.

En Poio la ría de Pontevedra se abre al mar. Enseguida llegarás a Combarro, la quintaesencia del alma gallega: la huella de la agricultura al borde del mar, representada por treinta hórreos, ejemplo para pintores iniciáticos. Pasea por sus calles estrechas excavadas sobre las rocas del litoral. Frente al puerto verás el islote de Tambo, de propiedad militar, una especie de joroba hincada en la ría. Comerás de maravilla y por pocos euros en Aquí te espero (986 77 11 35).

Los pueblos de Samieira y Raxó son el preámbulo al abarrotado Sanxenxo, la gran colonia de veraneo gallega. Éste es un buen mes para visitarlo porque ya ha dejado de ser un hormiguero. Tres kilómetros más allá está Portonovo, un agradable pueblecito marinero del mismo municipio. La vía sigue paralela al mar hasta la playa de A Lanzada, un arenal prodigioso, unido a O Grove por el humedal Umia-Grove, declarado zona de protección para las aves. En este punto puedes optar por llegar a O Grove bordeando la costa por la recoleta playa de San Vicente do Mar y el puerto de Pedras Negras, o acortar por la vía principal, que comunica con la isla de A Toxa, un reputado centro balneario.

CAMBADOS, lo más

A 15 km te espera Cambados, reconocida como la capital del albariño. El centro natural de la villa es Fefiñáns, una hermosa plaza dominada por el pazo barroco del mismo nombre. San Tomé do Mar, el barrio marinero, te encandilará con sus tabernas y los restos de la torre de San Sadorniño. Pero lo que no debes perderte es su Museo del Vino (avda. da Pastora, 104. 986 52 61 19. Entrada: 3 €). Se exponen restos arqueológicos –recipientes púnicos, ánforas prerromanas– y piezas relacionadas con la cultura del vino (un lagar, botellas, etiquetas). El museo cuenta también con tienda y biblioteca.

Textos: Hugo Zopazos

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