El Vaticano

El Vaticano es todo un universo y hay que dedicarle tiempo. La visita a la basílica y la plaza puede llevarnos fácil unas 3 horas. Es bueno verla despacio, sin prisas, y con una buena guía, si uno quiere enterarse de algo.

Lo mejor dentro de la basílica: el espectáculo del espacio interior, la Piedad de Miguel Ángel, la estatua de San Pedro (ritual obligado, como el saludo al apóstol en Santiago), la visión interior de la cúpula (impactante), el baldaquino de Bernini, el monumento a Clemente XIII de Cánova, el monumento a la Cátedra en el ábside, también de Bernini…
No dejéis de observar una cosa: todo, todo, todo lo que parecen cuadros o frescos… son mosaicos. Acercaos y veréis que hay infinidad de pequeñas teselas. Un día os hablaré de los mosaicos vaticanos. El más espectacular de ellos, para mí, el interior de la gran cúpula cuando se puede contemplar en un día soleado.
Terminada la visita a la basílica, merece la pena visitar:
- Las grutas vaticanas, donde están enterrados los últimos Papas. Un lugar singular, por su recogimiento, aunque no tiene nada especialmente llamativo. Según las épocas del año, la tumba de Juan Pablo II puede tener largas colas.
- Por supuesto, la subida a la cúpula es algo único: en ascensor o a pie, no dejéis de hacerlo, salvo que tengáis claustrofobia. Tiene vistas maravillosas al interior de la basílica y a la ciudad.
- Y por último, la visita a la necrópolis vaticana: muy muy interesante, pero hay que pedir cita previa con bastante antelación y no es fácil. También os hablaré de ella.
Algunas cosas que deberéis tener en cuenta:
- El vestido dentro de la basílica. Son muy estrictos. Nada de shorts ni minifaldas; y hombros cubiertos.
- Largas colas para entrar en la basílica en horas punta desde que han puesto controles con detectores de metales. Si uno puede, es mejor hacer la visita fuera de hora punta, después de la 1 o una y media.
- Los miércoles de 10 a 11,30 son las audiencias generales con el Papa. Si va mucha gente, se tienen en la plaza, y la entrada a la basílica queda cortada. Los domingos a las 12 hay una breve alocución del Papa desde la ventana, antes del rezo del ángelus.

Acabo con una recomendación: si podéis hacerlo, acercaros a la basílica en más de una ocasión, a distintas horas del día. El espectáculo cambia por completo al atardecer, cuando falta poco para que cierren. Hay menos gente, y la atmósfera se vuelve nostálgica, casi triste. Se transforma en otro monumento

Otras tonterias relacionadas con esto:

  1. ¿Que piedras ver en Roma?
  2. Transporte público en Roma
  3. Museos romanos
  4. Roma: A pie y bien planeado
  5. Perugia renacentista
« »

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Pon un comentario

(requerido)

(requerido)