Dewar’s, en el corazón de las Highlands
La palabra whisky procede del gaélico Uisge Beatha, lo que fonéticamente sonaba “isk ke-ba-ha” y, abreviado, “Uiskie” hasta derivar en la palabra actual. Originariamente, se le conocía como agua vitae (agua de vida) tal vez por sus efectos euforizantes o porque el componente esencial para elaborar un buen whisky de malta es la calidad del agua.
La fábrica Dewar’s, en Aberfeldy, utiliza la del manantial Pitilie Burn, de gran pureza y alto contenido en minerales. Al llegar, tú mismo puedes degustar estas aguas cristalinas: un sendero cercano a la destilería te conducirá al manantial.
En esta fábrica podrás observar los cuatro pasos que sigue la elaboración del whisky: germinación, fermentación, destilación y maduración. Utilizan para ello un grano de alta calidad y siempre de cosechas de la comarca.
La turba que se emplea durante el proceso de fermentación es esencial para el aroma final, tostado o ahumado. El líquido resultante se trasvasa para su definitiva destilación a los grandes alambiques de cobre en forma de cebolla en la Still House, verdadero corazón de la destilería. Tras un cuidadoso proceso de calentamiento y de sucesivos destilados se obtiene un líquido dorado que envejecerá en las oscuras bodegas durante no menos de tres años. Las barricas de roble se tratan antes con bourbon o sherry, lo que da el sabor característico del auténtico y exclusivo whisky escocés de malta.
El lugar de origen
Aberfeldy se encuentra en el corazón de las Highlands, a 120 km de Edimburgo. Lo mejor para llegar es alquilar un coche en la capital y coger la A90 dirección Aberdeen y, a continuación, la N10. Sigue las indicaciones a través de bosques y praderas que conducen hasta el bonito pueblo donde se encuentra la destilería Dewar’s.
En 1998 la empresa Bacardi adquirió la marca y en 2000 creó el centro de visitantes Dewar’s World of Whisky (00 44 001 887 82 20 10) En las visitas que se organizan por el museo familiar y la destilería está incluida la cata del whisky, aunque el precio oscila dependiendo de su calidad y añada. El tour normal cuesta 8 €; el Delux, 25 €; y el Firma tour, 40 € (incluye el Aberfeldy Highland single Malt, directo de la barrica y la estrella de la casa, el Dewar’s Signature).
En el museo podrás visitar también el laboratorio cuyas paredes repletas de botellas dan una luminosidad dorada a toda la estancia.
Una familia con talento
El museo Dewar’s, abierto todo el año de 10 a 18 h (domingos de 10 a 16 h), es un recorrido por la historia de esta familia. Comienza en un salón victoriano presidido por el retrato de Thomas Dewar, hijo de John, quien en 1805 decidió dejar su granja y montar una tienda de vinos y bebidas espirituosas en Perth. Thomas, verdadero artífice del imperio Dewar’s, creó en 1884 junto a sus hermanos la firma familiar. Gracias a ella, invadió el mercado londinense con sus productos y consiguió la patente en exclusiva de venta en todo el reino.
Thomas fue un hombre emprendedor y vividor, que se dedicó a viajar por todo el mundo comercializando el whisky de malta. En América, presentó su producto en la Casa Blanca y, pocos años después, abrió una sucursal en Nueva York. Luego lo haría en Calcuta y Sidney. Publicó también un libro sobre sus viajes (A ramble round the globe) y la reina Victoria de Inglaterra concedió a sus productos el “Sello Real de Garantía”.
Invento de un clásico
Mientras Thomas viajaba, su hermano A. Cameron investigaba en el laboratorio. Mezclando diferentes tipos de whisky creó en 1899 el Dewar’s White Label. Resultó un whisky de gran calidad, con una combinación de hasta 40 tipos diferentes de caldos de malta y de grano. Cameron se convirtió en el primer master blended, es decir, el pionero de las técnicas mezcladoras.
Su industria se vio afectada por los convulsos comienzos del siglo XX. La ley seca impuesta en Estados Unidos durante trece años le obligó a cancelar sus exportaciones. Durante las dos Guerras Mundiales la destilería paró su producción temporalmente. Años más tarde, la reina Isabel II concedió a Dewar’s su Garantía Real y el escudo de armas que aparece en sus etiquetas. Desde entonces, la marca ha cosechado multitud de premios y el reconocimiento como “mejor whisky escocés del mundo”.
Safari por las highlands
Si quieres conocer la Naturaleza de esta región escocesa, Highland Safaris (01 887 82 00 71) organiza excursiones guiadas por expertos. Te llevarán a través de los parques naturales donde, con suerte, avistarás algún pájaro. Pero si no fuera así, ellos los pondrán a tu alcance e incluso podrás sostener en tu mano un búho, un águila imperial o un halcón. Y para que todo sea completo te organizan the hilltip marquee diners, una lujosa cena en el campo bajo una carpa. En ella no faltarán los platos típicos de la región regados por un buen vino y, por supuesto, los gaiteros escoceses. Para finalizar la encantadora velada, nada mejor que una copa de un buen whisky Dewar’s.
EL ORO EMBOTELLADO
Después de la visita a la destilería encontrarás un buen surtido de whisky en su tienda. Por ejemplo, el White Label, con un sabor final de trigo y miel (12 €) o Dewar’s 12 años Special Reserva, con doble añejamiento en barrica de roble y sabor afrutado (de 18 a 35 e). También Dewar’s 18 Founders Reserva, que obtuvo la medalla de oro al “mejor de lo mejor” en los World Whiskies Awards, (80 e), y Dewar’s Signature 12, que es la estrella de esta firma (260 e). Y, sólo para privilegiados,
Dewar’s Aberfeldy 12 y 21 años, producido en cantidades limitadas que roza la perfección. El precio, sin comentarios.
Una milla divertida
La Milla Real (mide exactamente lo que indica el nombre) es la arteria principal del Old Town, el antiguo barrio medieval. Se extiende desde el Castillo hasta el palacio de Holyrood y de ella parten callejones angostos llamados wynds a los que se accede por las closes (puertas). En las noches neblinosas, uno entiende lo que inspiró a Sir Arthur Conan Doyle para ubicar aquí los asesinatos que luego resolvía Sherlock Holmes.
El Castillo (entrada: 12 €) está edificado en la boca de un volcán, sobre escarpados acantilados, y ofrece una panorámica impresionante de toda la ciudad. En el Patio de Armas podrás asistir al cambio de guardia que se realiza cada hora y visitar la capilla de Santa Margarita, del siglo XI, contemplar las joyas reales en los Honores de Escocia y la “Piedra del Destino” donde se coronaba a los monarcas escoceses.
En el otro extremo de la Milla, el palacio de Holyrood es la residencia oficial de la reina Isabel cuando se deja caer por estas tierras. Algunas dependencias están abiertas al público (6 €). Si no te asustas fácilmente, apúntate a una visita guiada por los pasadizos y túneles que recorren la ciudad bajo tierra, cuentan lúgubres historias y terminan en un cementerio
(10 €.
Llévate lo más típico
Para curiosear por las tiendas más turísticas, vuelve a la bulliciosa Milla Real. En el número 57 puedes hacerte con un auténtico kilt (falda típica) de pura lana escocesa en Geoffrey Taylor (desde 30 €). Si prefieres un anillo celta pásate por Tappit Hen (en el número 89).
También aquí encontrarás algunos pubs legendarios, como el Ensing Ewart, abierto desde 1690, o el Deacon Brodie’s Tavern. Disfrútalos probando el típico fish & chips con una pinta de cerveza por no más de 15 €.
La última copa
En la Milla podrás visitar los monumentos más antiguos de la capital, como la catedral gótica de St Giles (todos los días de 9 a 19 h. Gratis). El museo de Escocia alberga exposiciones arqueológicas, de ciencias, de tecnología… y los restos de la famosa oveja Dolly. El Scotch Whisky Heritage Center (Entrada: 12 €), recorre toda la historia de la bebida que ha dado fama mundial a Escocia.
El Parlamento de Edimburgo, un vanguardista edificio diseñado por el arquitecto español Enric Miralles, es una de las visitas obligadas. Con este edificio Miralles obtuvo el premio de arquitectura Stilling 2005, que concede cada año el Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA). Al lado de la Milla Real se encuentra el Grassmarket, antigua plaza donde se ejecutaba a los reos. Hoy es lugar de diversión, sobre todo, nocturna, con boutiques, librerías, bistrots, restaurantes y pubs. Tómate una pinta en el Last Drop (La Última Copa), en alusión al último trago que se concedía al reo antes de subir al patíbulo.
La principal clientela de esta zona es la estudiantil ya que la Universidad de Edimburgo, fundada en 1583 y una de las mas antiguas de toda Gran Bretaña, cuenta cada año más de 70.000 alumnos.
Compras y un poco de arte
The New Town fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995, al igual que The Old Town. Se construyó en el siglo XVIII para descongestionar el antiguo barrio medieval y hoy es el centro comercial y financiero de Edimburgo.
Para ir de compras, en Princess Street se encuentran los grandes almacenes Jenner’s, el centro comercial Princess Mall y las boutiques de firmas internacionales. Muy cerca, en el 74 de Belford Road, podrás visitar el Scottish National Gallery of Modern Art (01 316 24 62 00). En él se encuentra la Galería de Arte Moderno, con una extensa colección de obras de artistas renacentistas y escoceses del siglo XX, y la Galería Dean, con obras de Dalí, Picasso o Magritte. Entrada gratuita.
CÓMO LLEGAR
KLM (902 22 27 47 y ) vuela diariamente hasta Edimburgo desde Madrid y Barcelona.
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