Atraviesa el Occidente de Hungría hasta la frontera con Austria
Una ruta de 220 kilómetros
En el mismo aeropuerto de Ferihegy puedes alquilar un vehículo y conducir hasta las verdes líneas de olmos, sauces y acacias que crecen en las colinas de Vertés, al este del Budapest, siguiendo la autopista M1. El linaje de las dos familias más poderosas del periodo austrohúngaro, los Esterházy y los Széchenyi, permanece ligado al patrimonio monumental que verás en esta parte del Transdanubio. Muchas poblaciones y terrenos fueron suyos, además de mandar construir mansiones, plazas y casas de porte señorial, por lo que vas a oír sus nombres a menudo. Los primeros fueron príncipes imperiales y mecenas de las artes; los segundos, visionarios y adeptos del liberalismo aristocrático. El Monasterio de Majkpuszta (+3634 361 592. Entrada, 2 €), en Oros-zlány, se instala en un terreno que era propiedad de los Esterházy; en 1730, unos monjes camadolenses –orden escindida de los benedictinos- se estableció aquí para vivir en voto de oración y silencio. Puedes visitar sus 17 casitas-celda y subir a lo alto del campanario; en verano, las celdas se alquilan como centro de veraneo. Retomando la M1 y desviándote a la derecha, a 70 kilómetros al oeste de Budapest aparece Tata, en la orilla del lago Óreg. Durante el reinado de Matías Corvinus era conocida por su palacio renacentista, el Öregvár, que el rey y su corte utilizaban como pabellón de caza; ahora aloja los hallazgos arqueológicos del Museo Domonkos Kuny (+3634 487 888).
La ciudad fue muy dañada por los turcos en 1683, así que de nuevo los Esterházy la reconstruyeron en el XVIII, llenándola de elegantes edificios barrocos como la Mansión Esterházy (Hösók tére) y el vecino Museo Greco Romano (+3634 381 851. Entrada: 1 €). Tata es conocida por sus deportes acuáticos -aquí entrena la selección húngara de natación-, así que podrás desde alquilar un kayak a recorrer el lago en lancha o ir al balneario. En el hotel Kiss (tel. +3634 586 888 y ) tienen tratamientos con agua termal por unos 25 €, pero en las piscinas termales públicas del balneario Fényesfürdo, a 2 kilómetros del centro, pasar todo el día te saldrá por 2 €. Prueba el pescado lacustre -sirulo-, que sirven en Zöld Lovag Étterem (Ady Endre u. 17) por 9 €, y sube al tren turístico (3 €) que sale del Castillo. En veinte minutos recorrerás la calle principal de Adry Ende utca, las Iglesias de Jesús y de la Sagrada Cruz, los molinos de Cifra y Nepomuceno y las cruces de la Colina del Calvario, desde donde si hace bueno, verás la frontera con Eslovaquia. Bájate en la parada del Jardín Inglés, repleto de ruinas y árboles frondosos, y pasea hasta el lago para tomar una copa en el bar Albatrosz (Tópart utca 3) al atardecer.
Gyor
Si te interesa el barroco, Gyor, a 21 kilómetros al norte, te encantará, ya que no en vano recibió el Premio Europa por su cuidada reconstrucción. Situada en la confluencia del Danubio con los ríos Mosonyi-Duna y Rába, esta es otra urbe eminentemente acuática, y su centro termal Raba Quelle es una gozada; por 3 €, podrás reponer fuerzas en un circuito termal con toboganes y cascadas. Después estarás listo para viajar al siglo XVIII y caminar por la calle peatonal de Baross Gábor utca. Échale un ojo al relicario de playa y esmalte de László I, una joya del siglo XV que conserva la iglesia de la Asunción de la Virgen María; prosigue hasta la llamada Casa de Napoleón -donde el estratega francés pasó la noche del 31 de agosto de 1809- para visitar, en el primer piso, la pinacoteca Xantus János (Szechényi tér, 5. Martes a sábados de 10 a 18 hs. Entrada, 2 €).
CÓMO LLEGAR
La compañía bandera Malév tiene el mejor servicio aéreo hacia Hungría, con dos vuelos diarios que enlazan Madrid con Budapest en sólo tres horas de vuelo directo. En verano, tienes rutas low cost como las de Wizzair, que sale de Palma y Girona, y Skyeurope, desde Barcelona.
CÓMO MOVERSE
Para recorrer el Transdanubio a tu aire, nada como el coche de alquiler, que puedes alquilar en Autorent, Budget o Europcar y cuesta desde 20 €/día. Si prefieres el look imperial, opta por las limusinas de Limousine Service Hungary. La ruta más directa hasta Sopron es la autopista M1, que enlaza Budapest con Gyor y Hegyeshalom. En vez de pagar peaje, el vehículo tiene que llevar una pegatina distintiva, que se adquiere en la frontera y en gasolineras, de validez para 10 ó 31 días.
El orgullo Austrohungaro
El reinado de los Habsburgo dominó en la Europa barroca gracias a su bravo ejército ecuestre: el cuerpo de húsares húngaro. Los magiares son desde hace mil años excelentes jinetes. A 40 kilómetros al noroeste de Tata, en las cuadras de Bábolna (mészáros út 1. tel. +3634 569 384) se crían los famosos caballos Shagya desde 1789 –un cruce entre pura sangres árabes y yeguas transilvánicas-. Además de visitar su Museo, donde se explica la historia y cría de estos animales, en el picadero te enseñan cómo se doma y ejercita la yeguada descendiente de los ejemplares austrohúngaros, y también puedes montar. Invierte una mañana en conocerlos y quédate a comer en su restaurante, Ötösfogat, junto al criadero, una sopa goulash y un bistec con ensalada de col por unos 17 €.
Textos: Mónica Ferreiros
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